El reencuentro entre individuos, colectivos y organizaciones convocado para recibir al Escuadrón 421 que regresa de Europa Insumisa, comenzó con saludos, miradas alegres e incluso algunos abrazos. Está pandemia nos había alejado de lo presencial, de las consignas, de los movimientos estratégicos para abrir paso, de las barreras humanas, del bullicio, de las pláticas cara a cara, del sonido de la música, de la toma de espacios hasta cierto punto prohibidos, en pocas palabras de aquella alegre rebeldía que caracteriza a la vida o sea a la lucha.

Se podía respirar, claro, detrás del cubrebocas, que después de esta larga espera, la esperanza que representa La Travesía por la vida y sentir, de nuevo, realmente que otro mundo es posible, se encontraba en este espacio. Se ha vuelto evidente, así como me lo expresó un compañero zapatista en el Caracol de Morelia, que son las compañeras, las que en esta lucha caminan por delante de nosotros y es está fuerza la que ahora marca el camino, que se resiste y se lucha con dignidad entre otras cosas contra el racismo y el patriarcado, que se refleja y evidencía cuando se ocupan espacios que no deberían de ser para lxs otrxs o sea nosotrxs. Sin embargo la rebeldía que nos caracteriza, nos permitió asimilar estás emociones y a pesar de todo tener una espera amena.

Entre música y consignas, el tiempo pasó volando, de un momento a otro nos dimos cuenta que faltaban 20 minutos para las ocho de la noche cuando arribó un contingente de compañeras y compañeros zapatistas, que habían llegado a recibir al Escuadrón 421. En ese momento se desbordó la alegría al saber que en este espacio tan distinto a los acostumbrados, se encontraban las y los compañeros, y que con esa calma que les caracteriza, se sumaban a este gran encuentro para abrazar a loa, las y los compas viajeros.

De pronto, algunas compañeras y compañeros comenzaron un ir y venir entre las diferentes puertas de arribo, trataban de adivinar por cuál saldría el Escuadrón 421. Y así, de repente pudimos ver qué muy ordenado venían formadxs, en esa disposición que les caracteriza. De nuevo comenzaron a escucharse las consignas y la música, pero en esta ocasión con mayor fuerza. En realidad el Escuadrón 421 paso muy rápido entre el contingente que les esperaba. De la misma forma abandonaron el aeropuerto, pero bien sabemos que han logrado lo que muchos no querían que pasara, sabemos que se burlaron, que les cuestionaron, que les discriminaron y los ridiculizaron, pero a la vuelta mostraron que falta lo que falta y que la Autonomía Zapatista avanza.

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